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Conferimento dell’onorificenza della Croce di Gran Ufficiale dell’Ordine di Malta all’Amb. De Chiara.

Lo scorso 17 giugno l’Ambasciatore del Sovrano militare ordine ospedaliero di San Giovanni di Gerusalemme detto di Rodi, detto di Malta, Mauro Bertero, ha conferito l’onorificenza della Croce di Gran Ufficiale dell’Ordine pro merito melitensi all’Ambasciatore d’Italia in Bolivia, Luigi De Chiara. La cerimonia si è svolta in occasione delle celebrazioni per il santo patrono dell’Ordine di Malta, San Giovanni Battista.
Per l’occasione il signor Ambasciatore De Chiara ha pronunciato il seguente discorso:

 

Palabras de Luigi De Chiara, Embajador de la República italiana ante el Estado Plurinacional de Bolivia, en ocasión de la ceremonia de imposición de la Cruz de Gran Oficial de la Orden al Mérito Melitense

La Paz, 17 de Junio de 2014

Es un gran placer para mi recibir esta importante condecoración sobre todo por la cercanía que une la Orden de Malta y Italia. Italia hospeda la Orden en Roma desde 1834, pero incluso antes, temporáneamente, en Messina, Catania y Ferrara.

La Soberana Orden de Malta es de hecho una organización cercana al corazón de todos los italianos puesto que ha desarrollado y desarrolla una importante labor humanitaria en mi país. En Italia es habitual reconocer la Cruz octágona de Malta junto a la Cruz Roja en toda situación de emergencia y la Orden de Malta es sinónimo de generosidad, ayuda, altruismo y solidaridad.

Personalmente he aprendido a apreciar la Orden a lo largo de mi carrera profesional por el gran activismo que la distingue, no solo en las sedes bilaterales sino también en las multilaterales, con representantes que están siempre preparados para ofrecer una contribución de mediación y sabiduría.

En realidad, como servicio diplomático, se trata del servicio ideal: no teniendo un estado territorial ni intereses materiales que defender, sus actuaciones son ecuánimes, desprovistas de segundas intenciones, de manera que nunca se pedirá una contrapartida a cambio de la ayuda que tan generosamente ofrece en todo el mundo. Conocer la importante labor de asistencia que la Orden desarrolla en Bolivia ha sido solo una confirmación de lo que he apreciado en más de 20 años de carrera diplomática.

Pero hay otra razón por la que me siento feliz de recibir esta condecoración de manos del Embajador Bertero.

Querido Mauro, perdóname si me permito hacer pública una noticia que, por discreción, has comunicado solo a unos pocos.

La capacidad diplomática y política del Embajador Bertero, unida a su innata generosidad, altruismo y espiritualidad, cualidades éstas que encarnan perfectamente la Misión de los Caballeros de Malta, han hecho que hace aproximadamente dos semanas Mauro haya sido elegido componente del Consejo de Gobierno de la Orden de Malta.

Se trata de uno de los más altos órganos institucionales de la Orden, compuesto por 6 miembros, que habitualmente son de nacionalidades influyentes dentro de la propia institución, y cuyo mandato dura 5 años. Se trata por tanto de un hecho relevante que un boliviano ocupe una posición tan influyente dentro de una organización muy selectiva como es la Orden, y creo que el nombramiento del Embajador Bertero en el Consejo de Gobierno de la Orden debería ser motivo de orgullo para todos los bolivianos. 

Caro Mauro, mis felicitaciones más sinceras y deseos de éxito en la delicada tarea que te espera.

Te ruego transmitas a Su Alteza Eminentísima, el Príncipe y Gran Maestre Frey Robert Matthew Festing mi profundo agradecimiento y le asegures que me siento muy feliz y honrado de recibir esta condecoración porque comparto los valores universales que inspiran la obra de la Orden de Malta. Para mí será motivo de inspiración y espero estar a la altura.

Muchísimas gracias.

 

Per l’occasione il signor Ambasciatore del Sovrano Ordine di Malta, Mauro Bertero, ha pronunciato il seguente discorso:

 

Palabras de Mauro Bertero Gutiérrez, Embajador de la Soberana Orden de Malta ante el Estado Plurinacional de Bolivia, en ocasión de las Ceremonias de Conmemoración de San Juan Bautista, Patrono de la Soberana Orden de Malta

Nuestra Señora de La Paz
Martes 17 de junio de 2014

A tiempo de agradecer vuestra gentil presencia esta noche, deseamos expresar nuestra gratitud a Su Excelencia Reverendísima, Monseñor Giambattista Diquattro, Nuncio Apostólico de Su Santidad en Bolivia por celebrar –junto a Sus Excelencias Reverendísimas- la Santa Misa en la que hemos conmemorado a San Juan Bautista, Patrono de la Soberana Orden Militar y Hospitalaria de San Juan de Jerusalén de Rodas y de Malta.

Agradecemos también Su bienvenido mensaje, Su permanente guía y generosa cercanía a nuestras labores institucionales.

En este tiempo tan complejo para el mundo entero, este tiempo de egoísmos, incertidumbres y ausencia de rumbos claros, la Soberana Orden de Malta reafirma su compromiso de ayuda cristiana de acuerdo a las enseñanzas de nuestra Santa Iglesia Católica.

Como bien lo afirmara el Papa Emérito Benedicto XVI en su Encíclica “Caritas in Veritate”, se hace necesario contribuir al desarrollo de un humanismo basado en el respeto por la vida, el auxilio a los pobres y necesitados, en la práctica de una caridad iluminada por la razón y la Fe.

Es en este sentido que deseamos recoger la reflexión del Papa Francisco en su Exhortación Apostólica EVANGELII GAUDIUM cuando afirma que:

El gran riesgo del mundo actual, con su múltiple y abrumadora oferta de consumo, es una tristeza individualista que brota del corazón cómodo y avaro, de la búsqueda enfermiza de placeres superficiales, de la conciencia aislada. Cuando la vida interior se clausura en los propios intereses, ya no hay espacio para los demás, ya no entran los pobres, ya no se escucha la dulce alegría de su amor, ya no palpita el entusiasmo por hacer el bien”

De acuerdo a los Evangelios, Juan el Bautista vivió para cumplir la misión de dar testimonio de la Luz y preparar los caminos del Señor. Sus enseñanzas nos muestran que para encontrar a Dios debemos convertirnos interiormente, aplicando esta forma de ser a nuestro modo de comprender la vida en su conjunto.

San Juan Bautista nos invita a volver a lo esencial, revisando la forma en que actuamos y limpiando nuestro corazón mediante la oración y la caridad. Su compromiso de Fe está marcado por su austeridad, su espíritu de penitencia, su integridad y su fidelidad a la tarea asignada.

Desde su fundación en el año 1048, la Soberana Orden de Malta, ha considerado que su misión está ligada a la hospitalidad.

Al dar el cristianismo un nuevo sentido a la enfermedad y una nueva dignidad al enfermo, el sufrimiento deja de considerarse como una desgracia y empieza a entenderse como una participación en la pasión salvadora de Cristo.

La hospitalidad es una atención plena –corporal y espiritual– a la persona enferma, sin distinción alguna por circunstancias de cualquier índole. Es precisamente cuando se produce este cambio de consideración sobre la enfermedad y el enfermo cuando se transforma la idea misma del hospital – de construcción puramente material a fuente viva de caridad y esperanza.

Hoy en día, la Soberana Orden de Malta, gracias a la guía espiritual y al acertado gobierno de Su Alteza Eminentísima, el Príncipe y Gran Maestre Frey Matthew Festing, contribuye a plasmar en realidad –con 220 proyectos y programas humanitarios en más de 120 países en los cinco continentes– las ideas cristianas sobre la hospitalidad y el hospital.

La Orden de Malta permanece fiel a sus principios inspiradores: dar testimonio de la Fe Católica y servir a los que sufren desarrollando sus actividades humanitarias –bajo el símbolo de la cruz de las ocho bienaventuranzas– sin distinguir razas o religiones.

Es bien sabido que de las virtudes teológicas, la esperanza es quizás la más difícil de practicar en el “ver aquello que no es aún -pero que vendrá, amar aquello que no es aún- pero que será”.

La esperanza ha sido, es y debe seguir siendo el centro y la motivación de todo nuestro actuar diario. Para el que cree, esperar es confiar totalmente en la Gracia de Dios y en el hecho concreto que Su Divina Presencia interviene en cada instante de nuestra experiencia humana.

La esperanza no está dominada por la inseguridad o la falta de identidad, la esperanza es la certeza del futuro que deriva de la Fe en Jesucristo.

En este tiempo de tempestades y horizontes nublados, se puede constatar que la identidad –o la falta de la misma– está en el centro de los grandes conflictos, independientemente de si un país es rico o pobre. Esta cuestión reaparece como resultado del fracaso de las grandes ideologías que marcaron la vida internacional del siglo XX.

La mayoría de los habitantes del planeta están buscando hoy referencias culturales, identidad territorial, puntos de referencia religiosos, valores espirituales e instituciones nacionales e internacionales adecuadas a una dimensión social solidaria y a la creciente expectativa ciudadana.

Por otra parte, ante los desencantos y la falta de respuestas de la globalización, presenciamos un retorno al protagonismo de los Estados y la emergencia de sociedades civiles que reclaman un lugar en la toma de decisiones y en la construcción de sistemas democráticos participativos que abran paso a la redefinición de las estructuras institucionales y las relaciones de poder.

Las demandas de reforma estructural de los sistemas imperantes son cada vez más frecuentes y adquieren cada día más legitimidad.

Pero el retorno de los Estados también requiere un regreso a la diplomacia –renovada en sus mecanismos y atenta a los crecientes desafíos de un mundo multipolar e interdependiente– porque la diplomacia es la herramienta necesaria para la relación entre las naciones.

La diplomacia se expresa hoy de distintas maneras: paralelamente a la diplomacia tradicional existen la diplomacia cultural, la diplomacia económica y la diplomacia humanitaria.

Y evidentemente, la Diplomacia de la Santa Sede, la más antigua, más respetada y más admirada por propios y extraños.

Dada su naturaleza independiente, apolítica y neutral, la Soberana Orden de Malta seguirá ofreciendo su mejor esfuerzo para construir puentes de comprensión y facilitando la mediación entre diferentes maneras de ver y entender el mañana, desarrollando sus actividades humanitarias con la esperanza puesta en un mejor destino para la humanidad, convencidos que el futuro no es algo que sucede por acaso.

El futuro es algo que se construye todos los días, con mucho Trabajo, Tolerancia, Amor y Fe en Dios.

Muchas Gracias.

 

 

Onorificenza pro merito melitensi